Mi trabajo nace del deseo de entrelazar lo natural, lo ancestral y lo contemporáneo.
Cada pieza es un gesto de conexión con la tierra: fibras que conservan el alma de la lana, maderas recolectadas que guardan la memoria del bosque, texturas que evocan raíces.
A través del tejido y el embarrilado, busco crear silencios visuales, equilibrio y materia viva.
Son obras que no solo decoran — respiran historia, territorio y calma.
Telares verticales (46 × 110 cm) tejidos a mano con trama libre y embarrilados, usando lana natural de oveja, algodón y fibras del sur de Chile.
Mini telares (29 × 35 cm) tejidos en telar vertical con trama libre y texturas embarriladas, montados sobre madera nativa chilena.